a Organización de Ferrocarriles
Saudí (SRO) es la encargada de
desarrollar esta línea de alta velocidad,
con un presupuesto que supera
los 12.000 millones de euros de inversión
pública, de los que más de la mitad están
dedicados a la segunda fase a la que
presenta su oferta el consorcio español.
La línea, además de una importante inversión,
es un proyecto que transformará los
hábitos de transporte en Arabia Saudí,
aportando nuevas opciones de viaje a los
millones de peregrinos que cada año visitan
las ciudades santas situadas en el Oeste
del país.
El nuevo corredor ayudará a reducir el número
de coches privados, principalmente
de peregrinos, en las saturadas carreteras
y trasladará estos viajeros al ferrocarril de
alta velocidad, a través de la conexión, en
media hora, de su principal vía de acceso
-el aeropuerto de Jeddah- con la ciudad de
La Meca y de ésta con Medina, en menos
de dos horas y media, lo que representauna notable mejora en los tiempos de viaje,
la calidad y comodidad del recorrido, así
como una elevada reducción de las afecciones
medioambientales.
De las dos fases en que se está desarrollando
el proyecto, la primera ya ha sido adjudicada
e incluye las obras de plataforma
que realiza un consorcio chino-francés,
con el socio local Al-Rahji, y las cinco estaciones
de la línea, cuatro de ellas diseñadas
por el estudio de Norman Foster.
Fase dos
La fase dos, a la que Adif concurre, incluye
el estudio de mercado, proyecto, suministro
y montaje de vía e instalaciones ferroviarias
(electrificación, señalización,
comunicaciones, etc), suministro y mantenimiento del material rodante, así como
la explotación y conservación de la línea
por un período de 12 años. “Es un proyecto
muy atractivo y muy interesante para las
empresas españolas tanto por su volumen
económico, como porque es un buen escaparate
para futuros proyectos externos.
Además, sería la primera experiencia completa
de realización de una línea de alta velocidad
en el exterior, tomando como referencia
la red española, que es una de las
más avanzadas del mundo”, explica Juan
Ignacio Campo Jori, jefe de gabinete de
Proyectos Internacionales.

La línea de alta
velocidad Haramain, de
444 km de longitud, se
proyecta con los
parámetros de una línea
de alta velocidad
europea, con una
velocidad de diseño de
320 km/h, y un tiempo
de viaje inferior a dos
horas y media entre La
Meca y Medina

En este concurso fueron precalificados
cinco consorcios, todos ligados a los
grandes de la alta velocidad mundial como
España, Alemania, Francia, China y
Corea. Finalmente sólo han presentado
oferta el español y el francés. La principal
fortaleza del consorcio español es su experiencia
exitosa en la construcción y explotación
de líneas de alta velocidad, actividad
en la que España es referente
internacional. También tiene un gran peso
específico su conocimiento y sensibilidad
medioambiental, ya que la nueva línea
se configura como una experiencia
de transporte sostenible.
La línea
La línea de alta velocidad Haramain, de 444
km de longitud, se proyecta con los parámetros
de una línea de alta velocidad europea,
con una velocidad de diseño de 320
km/h, y un tiempo de viaje inferior a dos
horas y media entre La Meca y Medina.
La velocidad máxima de explotación será
de 300 km/h, con doble vía en ancho UIC,
electrificación a 25 kV 60 Hz, e implantación
del sistema europeo ERTMS, tres paradas
intermedias en las estaciones de Jed-dah Central, el aeropuerto internacional de
Jeddah, y el Complejo Económico del Rey
Abdullah, a las que hay que añadir las cabeceras
de La Meca Central y Medina
Central. “Será una línea de alta velocidad
europea, pero muy adaptada a las características
geográficas, climáticas y culturales
del país donde ha de funcionar. Algo que
no es nuevo para las empresas españolas,
que tienen una amplia experiencia en contratos
en el extranjero y gozan de notable
solvencia internacional. Por lo que se refiere
a Adif, su apoyo y asesoría técnica a países
que están en fase de desarrollo de líneas
de alta velocidad, como Turquía,
Polonia, Rusia, Marruecos y Estados Unidos
es sobradamente conocido”, señala el
jefe de Gabinete de Proyectos Internacionales.

SRO ha planteado su explotación sobre
cuatro segmentos de mercado: el suburbano
que conectará Jeddah con la Meca; el
destinado a los peregrinos que se centrará
en la relación del aeropuerto con La Meca
y de ésta con Medina; el destinado a los negocios
uniendo La Meca y el aeropuerto, y finalmente, el de ocio entre Jeddah y el
Complejo Económico del Rey Abdullah.
La demanda estimada en el pliego de condiciones
es muy alta, alrededor de 160.000
viajeros al día. Para atenderla en el inicio
de la explotación, el concurso demanda 33
trenes de longitud máxima de 200 metros,
que puedan circular en doble composición,
y cada uno de ellos debe tener capacidad
para unos 500 viajeros. En función
de la demanda se podrían solicitar 24 trenes
adicionales.
El consorcio
El sector público en el consorcio
está representado además
de por Adif, por Renfe
Operadora e Ineco-Tifsa. Por
el sector privado está la ingeniería/consultora Consultrans;
Talgo es responsable de la
fabricación y mantenimiento
del material rodante; OHL,
Copasa e Imathia de la construcción
y el mantenimiento
de vía; Cobra e Inabensa de
los equipamientos electromecánicos
(catenaría y líneas de
alimentación de energía en
alta y baja tensión) y
Dimetronic e Indra de la
señalización, telecomunicaciones,
sistemas auxiliares de
seguridad, televigilancia,
detectores, centros de control
y sistemas de billetaje.
Además, se cuenta con la
participación de dos socios
locales: la empresa Al Shoula
y la constructora Al Rosan.
La participación española en
el consorcio supone el 88 por
ciento, a partes iguales entre
público y privado, mientras el
12 por ciento restante representa
la participación saudí
en el proyecto.

Adif es responsable de la
supervisión y evaluación
de calidad de los trabajos
en infraestructura de la
fase uno, para que se
adecúen a los niveles
requeridos por la fase dos

Adif y el proyecto
La participación de Adif en el consorcio
se encuadra en su política y la
del Ministerio de Fomento de apoyar
a las empresas españolas en su presencia
en mercados exteriores,
además de lograr la mayor eficiencia
en la gestión de los recursos públicos.
Adif es responsable de la
gestión y seguimiento del diseño,
proyecto, construcción, puesta en servicio,
mantenimiento y operación de
vías e instalaciones, circulación, energía
eléctrica, estaciones, seguridad en
la circulación, seguridad y protección
civil, así como de lo relacionado con
evaluación de calidad de los trabajos
en infraestructura que se reciben de
la fase uno, para que se adecúen a
los niveles requeridos por la fase
dos. En el proyecto participan la DG
de Grandes Proyectos de Alta
Velocidad, las DE de Red de Alta
Velocidad, Circulación, Eficiencia
Energética, Estaciones de Viajeros, así
como las Direcciones de Seguridad
en la Circulación, Protección Civil y
Seguridad, y Formación, con el
apoyo de la DG Económico
Financiera y de Control, y de la
Asesoría Jurídica.