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   Carmen Machi
 "El tren es un viaje lleno de fantasía"
Carmen Machi retoma su papel en ‘La tortuga de Darwin’, interpretación por la que consiguió el mayor galardón teatral de la temporada, el premio Max. Es un personaje complejo e irresistible, mitad animal, mitad humano, muy alejado de sus papeles en las comedias de televisión.
Texto: Roseta Campos - Fotos: Javier Abad

Vuelve a la escena con la obra ‘La Tortuga de Darwin’, y estrena a final de año tres películas. ¿Usted no para nunca de trabajar?
Cuando hay trabajo lo cojo y la verdad es que trabajo mucho y espero que siga así la racha. Y, efectivamente, tengo tres películas a punto de estrenar, ‘Pájaros de papel’, ‘Que se mueran los feos’ y ‘La mujer sin piano’.

Ha triunfado con su papel en ‘La tortuga de Darwin’, y gracias a él ha conseguido el Premio Max de Teatro. ¿Este éxito le hace repetir su papel con más entusiasmo?
Este personaje es muy extravagante porque interpreto a una tortuga de más de 200 años. Cuando leí el texto de Juan Mayorga me di cuenta de la dificultad del personaje, el de un animal que se va haciendo humano. Lo peor a la hora de afrontarlo es que no tenía ninguna referencia en la que me pudiera inspirar, pero pese a la dificultad no me eché atrás. Me lancé al ruedo.

Y la apuesta le dio el triunfo porque la crítica se ha rendido a sus pies.
El Premio Max ha sido una gran alegría y un aliciente para seguir adelante. Los premios son buenos para la carrera de un actor aunque no te aseguran el éxito eternamente. Este papel es para mí un regalo enorme y el premio ha significado la guinda del pastel.

¿Cuál ha sido la mayor dificultad a la hora de interpretar este personaje?
El texto y la puesta en escena de esta obra es riquísima y eso ya facilita mucho las cosas. Es un personaje complejo muy diferente a cualquier otro, muy peculiar. Y lo más complicado es tomar la distancia emocional con respecto a lo que cuenta. La tortuga hace desde su larga existencia de 200 años una recapitulación de los grandes acontecimientos de la Historia, algunos tan dramáticos como el Holocausto. Sin embargo, es un animal, no puede emocionarse, y aunque está fascinada por muchas de las cosas que ha vivido, no puede captar al dolor humano ni conmoverse ante tanta desgracia y tanto dolor. Es un papel muy complicado e irresistible.


"Me encanta viajar en tren y sobre todo, sola. Mirar por la ventanilla, ver pasar paisajes y pueblos es muy relajante y me inspira libertad"

El Teatro de La Abadía tiene mucho que ver en su vida de actriz. Usted fue de la primera promoción que salió de sus escenarios ¿Volver a sus ‘orígenes’ es emocionante?
Soy de la primera promoción del Teatro de la Abadía, de la del 94, aunque ya llevaba trabajando más de 10 años. Mi paso por este centro ha sido muy importante para mi carrera. Fue el principio de algo muy fuerte porque el Teatro de La Abadía representa la defensa y el respeto de la palabra y de la disciplina. Me enseño a amar la interpretación, y desde entonces interpretar me hace levantarme todos los días.

Dejó por un tiempo el teatro por la televisión, concretamente por la serie ‘Siete vidas, y más tarde por ‘Aida’.
Exactamente no dejé el teatro. Durante un tiempo me alejé de los escenarios porque no podía compaginar el trabajo teatral con la televisión, pero en la mayoría de las ocasiones he trabajado simultáneamente en ambos medios.

¿Se esperaba un triunfo tan enorme en la televisión?
Jamás sospeché que triunfaría en la televisión. De hecho, al principio, en ‘Siete vidas’ me ficharon para participar esporádicamente en varios capítulos y mira como ha terminado todo. Lo curioso del caso es que resultó fácil actuar porque era una ‘sitcom’ con público en directo. Todo muy parecido al teatro, digamos que es casi teatro televisado.

 
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