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   Así somos
 En perfecto estado de revisión
El mantenimiento de una estación es una tarea ardua, porque afecta a numerosos aspectos relacionados con sus equipamientos, instalaciones y aparatos. Los objetivos son que todo funcione a la perfección y que se mantenga en las mejores condiciones para la comodidad de los viajeros.
Texto: Carlos Martí

Mantener los equipos y las instalaciones, prevenir posibles incidencias y velar por los necesarios niveles de comodidad de los viajeros y clientes de una gran estación es una tarea que no siempre tiene el reconocimiento que se merece, porque cuando todo funciona bien, a veces, se olvida que hay un grupo de profesionales que trabaja para que así sea, para que todo esté en perfecto orden.
Integrados en la Dirección Ejecutiva de Estaciones de Viajeros, y en cada una de las ocho Gerencias Territoriales, están los jefes de Explotación, de quienes depende, junto a sus técnicos, la operación y el mantenimiento de las estaciones.
Tres responsables de mantenimiento de las estaciones de Madrid-Puerta de Atocha (llevan también las de Toledo y Guadalajara) y Madrid-Chamartín (asumen las de Segovia Guiomar, Segovia, Alcázar de San Juan y Ávila), adscritos a la Gerencia Territorial Centro, hablan sobre las complejidades de su trabajo diario, que si bien es coincidente en los objetivos y metodologías, difiere siempre dependiendo del tipo de estación que se gestione.
Aunque el trabajo de los técnicos de mantenimiento es diverso, hay algunas tareas principales: revisiones regulares de los equipos, aparatos e instalaciones (escaleras mecánicas, ascensores, equipos de climatización, puertas automáticas, instalaciones de fontanería, iluminación, etc.), coordinación de los pliegos de mantenimiento y de los trabajadores de las empresas subcontratadas para cada equipo o instalación; supervisión de la estación para prevenir incidencias y resolución de éstas cuando se producen; coordinación con los responsables de explotación y del área comercial de la estación así como con los responsables de las obras o reformas que se realicen, ya que no hay que olvidar que estas dos grandes estaciones madrileñas llevan años en pleno proceso de ampliación y mejora, y velar para que los niveles de comodidad de la estación sean los mejores para el viajero o el usuario.

Ahorra y optimiza
Las cifras apabullan. En Madrid-Puerta de Atocha, por poner sólo algunos ejemplos, hay 49 locales comerciales, 116 puertas automáticas y 1.700 plazas de aparcamiento. No se queda atrás Chamartín con datos igualmente abrumadores: 45 puertas automáticas, 16 ascensores, 42 escaleras mecánicas…
Son, en realidad, pequeñas ciudades por las que pasan millones de usuarios cada año -nada menos que 32 millones en 2008 en el caso de Madrid-Puerta de Atocha-. Y todo tiene que funcionar, estar en perfecto funcionamiento.


Las grandes estaciones son, en realidad, pequeñas ciudades por las que pasan miles de clientes y donde todo debe funcionar a la perfección

José Alberto López es el técnico de Mantenimiento de Madrid-Puerta de Atocha y lleva en esta tarea desde el año 2000. “Existen unos protocolos definidos por la Dirección Ejecutiva de Estacionesde Viajeros, donde los responsables de Explotación y Comercial deciden qué niveles de confort debe tener la estación. Estos parámetros se refieren, por ejemplo, a iluminación, temperatura o limpieza. Lo que hacemos nosotros es mantener adecuadamente todos los equipos e instalaciones de la estación para cumplir con esos objetivos de comodidad para el usuario. Por ejemplo, la temperatura de la estación tiene que ser adecuada, pero manteniéndola por debajo de 21 grados en invierno y por encima de los 26 grados en verano (excepto en los lugares de trabajo que se rigen por la normativa laboral), según establecen las políticas de eficiencia energética de Adif que, por cierto, también inciden en todos los demás temas relacionados con el ahorro de energía”, comenta José Alberto.
Y no es cuestión baladí, porque los consumos energéticos de una gran estación como la de Madrid-Puerta de Atocha equivalen a los de una ciudad pequeña de unos 15.000 habitantes. De ahí que Adif insista especialmente en el ahorro y la eficiencia energética, con el fin de consumir menos y también de ayudar a combatir el cambio climático.

El cliente, lo primero
Un día cualquiera, los técnicos de mantenimiento tienen una agenda muy apretada. Lo primero es revisar toda la estación, atender los avisos que llegan sobre posibles incidencias, controlar los equipos que están reparando o revisando y, muy en especial, decidir y resolver con experiencia, intuición y ‘saber hacer’ todos los problemas que van surgiendo a lo largo de la jornada.
Hinorino Martín, técnico de Mantenimiento de la estación Madrid-Chamartín, comenta que “cada día le toca la revisión a varios aparatos o instalaciones. Esto es muy importante, porque manteniendo los equipos en perfecto funcionamiento evitamos averías y, por extensión, trastornos a los viajeros y usuarios, además de que tenemos que cumplir el protocolo de revisiones establecido.

 
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