Son dos equipos, se reparten el trabajo y ‘viven’ en los trenes de auscultación de Adif, porque lo suyo es hacer kilómetros y más kilómetros para que la vía esté en perfectas condiciones y bien supervisada, detectando cualquier problema que pueda surgir. Nos estamos refiriendo a los equipos de la Jefatura de Auscultación y Vía, que depende de la Gerencia de Vía (Dirección de Ingeniería Civil de la Dirección Ejecutiva de Red Convencional).
Uno de estos equipos es el que transporta el coche que supervisa, al menos una vez al año, las redes convencional y de alta velocidad. Desde su central en Madrid, el primer paso es organizar los viajes del tren, los tramos a auscultar y los horarios.
Organizar el viaje
La logística de los viajes es tarea de José María Peñalver, quien desde la oficina organiza rutas, tiempos y trabajos. Hay que pensar que este tren es uno más en la planificación de la DE de Circulación, tiene su surco y realiza sus trayectos de manera normal. De ahí que José María deba ‘pelear’ con imprevistos, demoras y cambios de última hora y que no sea fácil organizar la labor del tren auscultador. Normalmente, un viaje puede durar una semana, aunque los hay más cortos y más largos, incluso de tres semanas. Todo depende de la complejidad y longitud de la línea que se vaya a auscultar y de los imponderables que puedan aparecer.

No hay un solo metro de vía que este equipo no recorra. Cada año, revisan los casi 12.000 km
de la red convencional y los 1.579 de alta velocidad

Una vez que están cuadrados el horario y las rutas, el tren comienza su trabajo. A bordo de él van dos técnicos operarios y dos maquinistas que llevan años trabajando juntos. El equipo se mueve por líneas y no tanto por territorios, porque lo más práctico es hacer en un solo viaje una línea completa y sus ramales, barriendo así el mapa y evitando viajes innecesarios.
Inspección al detalle
No hay un solo metro de vía que este equipo no recorra. Cada año, revisan los casi 12.000 km de la red convencional y los 1.579 de alta velocidad.
Los de alta velocidad se hacen más rápido, aunque lleva más tiempo preparar el tren para este tipo de vía. El coche, que alcanza una velocidad de 200 km/h, lleva dos equipos de auscultación. El primero, instalado cuando este tren comenzó a dar servicio en 1997, hace la auscultación de geometría de vía (alineación, peralte, nivelación, alabeo, etc.) con el objetivo de garantizar la seguridad y la comodidad de los viajeros. Cada tramo debe cumplir una serie de parámetros según su tipología, velocidad máxima, etc.