Es un trabajo de detalle, de máxima especialización y de optimización de los recursos y superestructuras ferroviarias de Adif.
Javier Pérez y Juan Elías Maestro forman, posiblemente, la pareja de profesionales que mejor saben hacer la recarga, soldadura y esmerilado de carriles y cruzamientos. Su campo de actuación es la Gerencia de Mantenimiento de Albacete de la Dirección Ejecutiva de Mantenimiento de Infraestructura, y su veteranía se cuenta por años. Nada menos que una década llevan realizando este trabajo, y siempre bajo la coordinación de Pascual Almaida, supervisor de Vía y responsable de organizar el trabajo de recargue. Fue en el año 1998 cuando se decidió organizar este equipo de trabajo, cuyos resultados han sido durante estos 10 últimos años más que satisfactorios.
El recargue de carril es una labor muy específica que requiere de una alta precisión; con él se mejora la superestructura y se alarga la vida de determinados equipos. El recargue de carril es un trabajo de reparación del desgaste en carriles y cruzamientos provocado por los patinazos de los trenes en las vías y por los golpes que los convoyes dan a los cruzamientos, entre otros motivos.
Cuando esto ocurre, hay que recuperar hasta su estado óptimo el cruzamiento o tramo de carril afectado. Para ello, Javier y Juan Elías se trasladan en furgoneta hasta el punto de trabajo, donde se ha detectado el defecto y proceden a aportar el material adecuado en cada caso, a soldar y esmerilar. “Es un proceso que tiene su complejidad –cuenta Juan Elías Maestro-, porque para intervenir sobre un carril hay que calentar el acero por encima de los 400 grados para evitar fisuras. Sin embargo, en los cruzamientos es al revés, no se puede llegar a una temperatura superior de 200 grados. Cuando ya hemos detectado la fisura, utilizamos un líquido que nos indica dónde está el defecto, procedemos a colocar cordones o finos filamentos del mismo material del equipamiento que estamos reparando, normalmente de acero, a soldarlos y, después, a esmerilar para dejar la pieza totalmente lisa y preparada”.
Trabajo variado
Con este proceso, el carril o cruzamiento queda como nuevo, mejorando el nivel de seguridad de la vía y evitando que el desgaste obligue con el tiempo a sustituir los equipos.

Son tres compañeros bien avenidos que desarrollan su labor en equipo y se sienten satisfechos de estar trabajando en este grupo de recargue de carril desde su creación hace 10 años

Para Javier Pérez, este trabajo no es nada monótono, porque siempre surgen problemas que hay que solucionar: “un patinazo pequeño lo podemos arreglar en unos 20 minutos, pero hay otros trabajos, como por ejemplo un cruzamiento muy deteriorado, que nos puede llevar horas. Siempre trabajamos mientras no pasan trenes. En esto mantenemos siempre la máxima seguridad. Cada día ya salimos de Albacete con las peticiones de limitación de la circulación en los tramos donde vamos a actuar y con el trabajo planificado que nos organiza Pascual Almaida”.
Previsión diaria
En total, el equipo de recargue revisa anualmente cerca del 80 por ciento de todos los aparatos susceptibles de ser reparados. Concretamente, el pasado año Juan Elías y Javier realizaron 39 recargues en cruzamientos y 81 en carriles.
No hay dos días iguales en la vida laboral de estos dos compañeros. Pascual Almaida organiza su trabajo en función de las necesidades de cada momento y de los partes de reparación.
En realidad, el desgaste de los equipos que se solventa con este método de soldadura y esmerilado, no está considerado exactamente como una avería. Más bien, se encuadra en una labor de mantenimiento preventivo de la infraestructura constante y precisa.
De hecho, este equipo realiza anualmente dos o tres revisiones de casi todos los equipos de la Gerencia de Mantenimiento de Albacete. Ambos reconocen que la experiencia de estos 10 años de trabajo en equipo ha sido muy enriquecedora y que van aprendiendo día a día, mejorando sus capacidades y la calidad de su trabajo. Como parte de este aprendizaje constante, Juan Elías y Javier asisten regularmente a cursos de formación. También deben renovar su carné de soldador cada dos años.