La exposición capta, a través de 100 obras entre pinturas, grabados, dibujos y fotografías cedidas por importantes colecciones del mundo, las emociones que produjo el tren de vapor en el Arte. Dividida es seis capítulos, aporta una visión, marcada por las épocas y las tendencias, de la relación Arte-Ferrocarril-Sociedad, desde su aparición de este modo de transporte el siglo XIX hasta su declive a finales de 1960.
En un plantel de grandes artistas internacionales, se puede disfrutar de obras de pintores españoles como ‘El paso del tren’ de Darío de Regoyos de la colección de Carmen Thyssen-Bornemisza, y ‘Otra Margarita’ de Joaquín Sorolla, préstamo de la Galería de Arte de la Universidad de Washington, en San Luis (Missouri).
Los primeros años de ferrocarril
“A bordo de estas grandes máquinas, los pasajeros viajaron a velocidades más rápidas que nunca y la noción del tiempo y del espacio cambiaron para siempre. Antes, nada había sido medido a esta escala y los viajeros eran transportados en un estimulante viaje en compañía de los más grandes artistas del mundo” dice Julian Treuherz, comisario de la exposición.
Las primeras imágenes del ferrocarril eran más documentales que artísticas. Entre 1830 y 1850 se publicaron aproximadamente dos mil grabados del ferrocarril en Gran Bretaña. Estos trabajos ilustraron las nuevas líneas del ferrocarril y alardearon de las hazañas de la ingeniería representadas por puentes y túneles.
En esta sección, que incluye grabados y los dibujos preparatorios para su realización, destaca el dibujante JC Bourne a quien por sus trabajos se considera uno de los primeros artistas importantes de temática ferroviaria.
En la década de los 40 del siglo XIX, siguiendo el ejemplo de Turner, unos pocos artistas de prestigio como David Cox y el realista alemán Adolph Von Menzel se interesaron por el ferrocarril y el paisaje, algo que iba a contracorriente de la mayoría que consideraba el tren poco estético e indigno del Arte.
En 1839 nació la fotografía y como el ferrocarril fue considerada un prodigio tecnológico. Quizás por eso y, a diferencia de los artistas plásticos, los primeros fotógrafos en Francia y en Gran Bretaña representaron con ilusión el ferrocarril.
Quien visite esta sección dedicada al nacimiento del ferrocarril podrá ver a los artistas siguientes: David Cox, Adolph von Menzel, SG Hughes, Thomas Talbot Bury, Henry Pyall, George Scharf, John Cooke Bourne, John Osborn Brown, Edouard Baldus, Auguste-Hippolyte Collard y James Mudd.
Desigualdad social y el ferrocarril
En el período victoriano, las pinturas que contaban historias gozaban de popularidad y, desde la década de los 50, en el siglo XIX, algunos artistas escogieron el ferrocarril como nuevo motivo de expresión plástica.
El interior del tren y la estación del ferrocarril fueron escenarios en los que se centró la atención de estos pintores, planteando, en ambos casos, las cuestiones de clase social. Despedidas y recibimientos brindaron una oportunidad para el drama y la alegría, una ocasión que los artistas no dejaron escapar.

En el siglo XIX, muchos artistas se preocuparon más de expresar estados de ánimo que de representar el mundo

En 1862, ‘La estación del ferrocarril’ de William Powell Frith (Royal Holloway College, Universidad de Londres) tuvo un éxito enorme y fue imitado en muchos países. Más tarde, la atención artística de algunos pintores se trasladó a las clases más pobres y el ferrocarril se utilizó para poner de relieve los problemas sociales.
El progreso atraviesa continentes
Los pintores estadounidenses eran más proclives que los europeos a incluir el ferrocarril en sus paisajes y tomaron el progreso industrial como un elemento de orgullo, aunque rara vez los trenes aparecían en un primer plano, incluso en ‘El valle de Lackawanna’ de George Inness (Galería Nacional de Arte de Washington), la pintura de paisaje del ferrocarril estadounidense por excelencia, el tren se sitúa alejado del observador.
El ferrocarril estuvo relacionado con la conquista del Oeste y el avance de los colonos. Las compañías del ferrocarril contrataron a pintores y fotógrafos para que dejaran constancia, y anunciarán el progreso de las nuevas líneas ferroviarias.

Impresionismo y post-impresionismo
Los impresionistas y post-impresionistas fueron los primeros en encontrar poesía en el movimiento incesante de la ciudad moderna, ritmo en el que el ferrocarril era una parte esencial.
Muchos de los impresionistas franceses tenían sus estudios cerca de la estación de Saint-Lazare de París y del puente de Europa, con lo que estos lugares aparecen reiteradamente en sus obras. La estación, por su interés en captar los efectos más fugaces de luz y atmósfera animadas por el vapor y el humo, y el puente por destacar su ingeniería, por entonces, avanzada y moderna.
Introspección
En el siglo XIX, muchos artistas se preocuparon más de expresar estados de ánimo que de representar el mundo exterior. En este encuadre, el ferrocarril trae asociaciones intensas y las pinturas de esta sección expresan sentimientos diferentes, desde puntos de vista diversos. Tal es el caso de Edward Hopper con ‘Tren del ferrocarril’ (Academia de Phillips, Massachusets), o de Giorgio de Chirico con ‘El viaje angustiado’ del Museo de Arte Moderno de Nueva York.
En América, Thomas Benton recordó famosos desastres del ferrocarril y Edward Hopper encontró en este medio de transporte una manera de expresar el aislamiento y la soledad.