Blanca Marsillach ‘El valor empieza
por uno mismo’
 


cortesía de FreeFind
 
 
   
Lleva un apellido que significa teatro con mayúsculas, pero desea ser ella misma en el mundo de la escena. Blanca Marsillach vive intensamente la interpretación, que combina con su faceta de empresaria. Hace cinco años que dirige su propia compañía, con la que ahora se asoma a los escenarios madrileños con una obra poderosa, ‘El reino de la tierra’, de Tennessee Williams.
Texto: Roseta Campos - Fotos: F. Javier Abad
 

‘El reino de la tierra’, de Tennessee Williams es el cuarto montaje de su compañía ¿por qué eligió esta obra que no es de las más conocidas del autor?
Quizá sea por eso, por el reto de representar una obra no muy conocida de un autor mundialmente famoso como Tennessee Williams. Es una obra muy intensa y tiene un ambiente, además, muy cinematográfico lleno de sexualidad, decadencia y jazz. Hemos seguido con absoluta fidelidad el ambiente y la construcción de los personajes creados por el autor.
Además usted firma la adaptación y la traducción de la obra.
Sí, la realicé conjuntamente con mi socia Elise Varela. Nos dimos una buena paliza durante tres semanas para traducir este texto. Como ella es norteamericana y yo española, la traducción era algo muy intenso, porque pusimos mucha pasión en cada palabra. Es una obra muy poderosa.
¿Cuál es su papel?
Interpreto a Myrtle, una mujer encantadora, cándida, muy generosa y con ganas de que la dejen vivir en paz, pero que se ve inmersa entre dos hermanos muy diferentes, uno de carácter exquisito, mientras el otro es salvaje.
¿De qué habla esta obra?
Toca temas como la fascinación del poder, la soledad que produce y el racismo. Habla del ser humano y de la relación de los hombres con el poder, de la supervivencia, de lucha entre el mundo primitivo y el elevado, entre el afán de sobrevivir y la poesía, entre lo fuerte y lo delicado.
Ya ha estado de gira por varias ciudades españolas. ¿Cambia la perspectiva de un estreno en Madrid?
El que ya la hayamos representado nos da más tranquilidad, porque la tenemos asentada y dominada, pero presentarse en Madrid con una obra inédita hasta ahora siempre supone mucha responsabilidad. Pero estamos tranquilos, porque es una obra que va a gustar mucho al público.
¿Por qué decidió meterse en un lío tremendo como es montar una compañía propia?
Desde hace tiempo, mi socia y yo queríamos montar juntas una compañía para poder llevar a los escenarios el tipo de teatro que nos gusta, y producir espectáculos teatrales tal y como todos entendemos el teatro, en su estado puro. Así podemos cumplir uno de nuestros objetivos, que es apoyar la dramaturgia internacional contemporánea representando obras de grandes autores extranjeros. Es una manera de enriquecernos nosotras y el público.

‘Mi padre me enseñó que éste era un oficio que había que aprender desde abajo y que cada día había que sorprender al público desde el escenario’

¿Es duro dirigir una compañía?
La realidad es que yo soy la parte creativa del proyecto. Sólo me dedico a actuar y a llevar todo lo relacionado con el teatro, pero no trabajo en el día a día de los números en los temas económicos o en la administración de la empresa. De números entiendo cero patatero. Yo soy como si dijéramos la parte bohemia.
¿Cómo valora esta experiencia que ya dura cinco años?
Le daría un notable alto. Ha sido y es una experiencia muy positiva, aunque también reconozco es dura porque hay que luchar mucho todos los días.
¿El apellido Marsillach impone en el mundo del teatro?
Bueno abre puertas y te las cierra a la vez. Siempre tienes que demostrar que vales. Yo he utilizado mis armas de mujer para agradar y para vender un producto en el que creo, pero no he usado mi apellido para lograr cosas.
Inició la carrera de actriz de la mano de su padre, Adolfo Marsillach. ¿Qué aprendió de él?
Multitud de cosas. Era formidable. Pero no se me olvida que siempre me dijo que éste era un oficio, que había que aprender desde abajo, y que cada día había que sorprender al público desde el escenario.
¿Qué es para usted el teatro?
El teatro me lo ha dado todo, es mi vida. Me ha regalado momentos maravillosos.
¿Cómo es la situación actual del teatro?
Creo que es muy difícil. Hay que luchar mucho, con entresijos que nada tienen que ver con el teatro.