José Luis Gil 'En la calle hay mucho
sentido del humor'
 


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A José Luis Gil le confunden en la calle con el ‘señor Cuesta’, el popular personaje de la serie ‘Aquí no hay quien viva’, que le lanzó a la fama. Sin embargo, tiene una dilatada y brillante carrera como actor de doblaje, un trabajo anónimo al que ha dedicado 30 años. Él es la voz de Tom Hanks, Hugh Grant, o Tim Allen, entre otros.
Texto: Roseta Campos - Fotos: F. Javier Abad
 

‘Salir del armario’ es una comedia muy divertida, pero que hace un repaso a actitudes hipócritas de la sociedad ¿no es así?
Efectivamente, es una historia que refleja cierta hipocresía de la sociedad con respecto a determinados temas, concretamente al de la homosexualidad, porque en realidad es un asunto que parece asumido por la gente, pero no lo está en realidad. Y lo hace a través de la historia de un pobre hombre, gris y que carece de cualquier encanto, al que nada le va bien en la vida. Para colmo, se entera de que quieren despedirle del trabajo porque sobra gente en la empresa. Total, que el pobre se encuentra en una situación límite, pero cuando está a punto de cometer una tontería, aparece un vecino que es sociólogo y le propone una estrategia para mantener su puesto de trabajo: La idea es hacerse pasar por gay para evitar el despido, ya que no es políticamente correcto despedir a un homosexual.
Es una comedia llena de humor, porque se desencadenan una serie de malos entendidos y de situaciones realmente divertidas.
Ha sido niño precoz, inició su carrera de actor a los 11 años, ¿por qué tan pronto?
Mi hermana, a la que perdí hace un año, fue fundamental en mi vida profesional porque fue ella quien decidió que yo era buen actor a los 11 años, y me llevó por todos los casting que se organizaban. Con ella de la mano, empecé mi carrera.
¿Cómo era en aquella época? ¿Era el típico niño desenvuelto y gracioso?
Todo lo contrario. Era muy seriecito y formalito.
A los 20 deja el teatro y comienza su carrera de actor de doblaje, profesión en la que ha trabajado 30 años casi en exclusiva…
Así es. A los 20 años, estaba volcado en el teatro, pero me proponen un contrato de doblaje a largo plazo, en el que me exigieron exclusividad. Y lo firmé, porque en aquella época el teatro era muy precario, y mi hermana y yo teníamos a nuestro cargo un hermano pequeño y a mi madre, que ya era viuda. No nos podíamos andar con tonterías. Rechazar un buen trabajo como actor de doblaje con un sueldo mensual no era una buena idea entonces. Así comencé mi carrera de doblaje en la que me ha ido bastante bien.
¿Qué le debe al doblaje?
Además de aprender muchas cosas, me encontré con una profesión que me gustó mucho y que me dio una seguridad profesional, gracias a la cual he podido mantener a mi familia muy dignamente. Desde el principio, trabajé con grandes maestros del doblaje, que me enseñaron y me cuidaron. Fueron años maravillosos y aunque es un trabajo anónimo, algo que nunca me ha importado, me ha permitido doblar a actores de primera fila.
¿A qué actores ha puesto voz?
Así de los más conocidos a Tim Allen, Hugh Grant, Woody Harrelson o Tom Hanks e incluso en un par de ocasiones a Richard Gere… He doblado a muchos actores en estos 30 años.

‘Soy casero absoluto, me gusta estar con mi familia, ver una película, leer, escribir y no hacer nada’

Incluso ha dirigido el doblaje de varias películas de dibujos animados y ha puesto voz a personajes como el padre de ‘Nemo’ o a Buzz, el personaje de ‘Toy Story’.
Estos papeles son los papeles más agradecidos, porque te diviertes haciéndolos, aunque luego, algunos padres me dicen que me odian, porque se han tenido que tragar con sus niños la película infinidad de veces.
¿Para ser actor de doblaje hay que tener buena voz y ser actor?
Según mi maestro, que fue Rafael Sánchez, primero hay que ser buen actor, y luego está la voz. No se trata sólo de tener una buena voz.
El personaje del señor Cuesta, de la serie ‘Aquí no hay quien viva’, le abrió las puertas de la popularidad. ¿Qué tal la lleva?
Muy bien, mejor de lo que pensaba. Llegar todas las semanas a ocho millones de personas es tremendo, pero no he retirado los pies del suelo nunca. Si me hubieran dicho antes lo que iba a ocurrir, me hubiera dado un poco de miedo. Pero todo ha transcurrido con cierta normalidad.
¿Le siguen identificando con Juan Cuesta?
Constantemente. Me llaman así por la calle, es muy divertido.
¿Profesionalmente puede ser perjudicial?
Hasta ahora no, porque parto de la base de que el personaje del señor Cuesta lo hice con todo mi cariño. Estoy muy orgulloso de él y agradecido. Ha sido una etapa estupenda, que ya ha pasado.