Estamos de enhorabuena. Según los informes del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Rioja, este año vamos a tener una cosecha de calidad; es decir, que los viñedos riojanos producirán una buena añada para deleite de todos los amantes del vino.
No podríamos decir qué fue primero, si el vino o La Rioja, porque ambos están tan vinculados que el primero no se entiende sin el segundo y viceversa.
Hablar de La Rioja es hablar de una de las zonas vinícolas más importantes del mundo gracias a la calidad y variedad de sus caldos.
Ya existen referencias al vino en esta región durante la época fenicia y la dominación romana, aunque fueron los monjes en la Edad Media quienes más difundieron el llamado “néctar de los dioses”. Y si esto fuera poco, en los últimos años se ha producido un cambio de mentalidad en cuanto al acercamiento a la cultura del vino.
Ahora, existe una tupida red de bodegas, hoteles rurales, viñedos y restaurantes que abren sus puertas al público para dar a conocer el apasionante mundo del vino, de su elaboración y de su degustación.
Sin duda, el enoturismo es el ‘plato fuerte’ de La Rioja, una manera original de conocer los entresijos de viñedos y bodegas.
Guía completa
El Gobierno de La Rioja edita una completa guía con decenas de bodegas y viñedos que se pueden visitar, hoteles, tiendas especializadas y restaurantes. También existen varios museos y centros de interpretación del vino, entre los que destacan la Bodega-Museo Ontañón (cerca de la ciudad de Logroño) y el Centro de Interpretación del Vino de la Estación Enológica de la localidad de Haro.
