Cuando en el año 1867 Salvatore Bianchi levantó el edificio de su estación de ferrocarril entre los campos y viñedos del altiplano de Esquilino (una de las siete colinas que rodea Roma), el Papa Pío XI dijo que era “la gran estación de la capital de Italia”.
Por aquel entonces, la terminal tuvo sus detractores, aquellos que la consideraban exageradamente grande para las necesidades del transporte ferroviario de la ciudad. Sin embargo, 15 años después, la estación ya no podía absorber todo el trafico de trenes que llegaban y partían de Roma. Tanto fue así que muy pronto comenzaron sus ampliaciones con nuevas vías y edificios anejos, si bien su tamaño original se mantuvo hasta 1905.
Al finalizar la Primera Guerra Mundial, las nuevas exigencias del transporte ya hacían patente una necesaria ampliación de la estación original, aunque finalmente se decidió renovarla por completo y construir una nueva terminal. Aquí es cuando arranca la historia de la actual estación Termini de Roma.
Apogeo del fascismo
El proyecto se materializó en el año 1925, tras numerosos intentos fallidos y problemas políticos. El encargo recayó en el arquitecto Angelo Mazzoni, quien procuró combinar en su proyecto reminiscencias de lo antiguo con una visión acorde con los tiempos que corrían. Dicho de otro modo, Mazzoni tuvo que adaptar su proyecto a las tendencias arquitectónicas del momento inspiradas en la ideología del fascismo que dirigía los designios de Italia entonces.

La nueva estación tenía que, por encima de todo, convencer a Benito Mussolini. Por ello, el edificio diseñado por Mazzoni contemplaba la recreación de formas clásicas, espacios muy amplios, solemnes arcos y columnas, y un enorme atrio concebido como “la imponente puerta de un templo” de estilo futurista más que como un espacio de conexión entre la ciudad y la estación, una concepción que más adelante demostraría su falta de utilidad para el papel que debe jugar en la urbe una estación de trenes.
Angelo Mazzoni fue el arquitecto encargado de diseñar este edificio futurista y acorde a los gustos de los años 30
Variaciones en el proyecto original
A pesar de todo, el proyecto original sufrió numerosas reformas hasta que se comenzó la obra en 1939. El proyecto final contaba con un cuerpo frontal porticado con un atrio de 12.000 m cuadrados, que obligaba a derivar hacia los laterales todos los servicios propios de una estación, perjudicando la comodidad de los viajeros y la operatividad de la propia estación.
Como ejemplo de la grandiosidad que buscaba el estilo fascista, en la construcción de la estación romana se utilizaron mármoles de alta calidad llegados de todas las canteras del país, convirtiéndose así en un símbolo de la fortaleza de la nación italiana.
Para acoger los servicios de la estación se construyó un edificio lateral de 314 m de largo y 23 de ancho cuya fachada daba a la Via Giolitti. También se levantaron otros edificios que conectaban con las alas laterales de la terminal y que acogieron diferentes instalaciones y equipamientos. Pero, sin duda, la estrella de la estación era, y sigue siendo, el edificio central con su gran cristalera frontal, su planta rectangular, sus cinco alturas (más dos subterráneas) y sus paredes de mármol.
El ala Mazzoniana vuelve a ser el corazón de la estación gracias a una rehabilitación que respetó su estructura original
Los tres últimos pisos se diseñaron para acoger nada menos que 200 oficinas para servicios ferroviarios, conectadas por un inmenso y largo pasillo forrado de mármol de Carrara. En la planta de los andenes se ubicaban restaurantes, tiendas, cafeterías y las taquillas.
Datos de interés
Arquitecto: Angelo Mazzoni
Superficie total: 225.000 metros cuadrados
Superficie de Atrio y galería central: 13.000 metros cuadrados
Superficie de Forum Termini: 14.000 metros cuadrados
Kilómetros de pasajes subterráneos: 4
Cuerpos de escaleras móviles y fijas: 17

Metros de
cinta móvil: 360
Número de
andenes: 24
Visitantes/día: unos 480.000
Visitantes/año: cerca de 150 millones
Restaurantes
y bares: 17
Número de teselas utilizadas en la decoración del atrio: 861.000
