Estación de Oriente, icono español para la ciudad de Lisboa
 


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Con motivo de la celebración de la Exposición Universal de 1998, en la ciudad de Lisboa, se decidió levantar una estación de ferrocarril que sería uno de los principales iconos de un nuevo Portugal. El arquitecto español Santiago Calatrava fue el responsable de diseñar la impresionante estación de Oriente junto al río Tajo.
   
Texto: Carlos Martí
 

Al igual que ocurrió en España con la Exposición Universal de Sevilla en 1992, Lisboa comenzó una nueva época en su ya larga historia con la celebración de su Exposición Internacional de 1998, un acontecimiento que sirvió como motivo para ampliar las fronteras de la urbe, abrirla al mundo y dar a conocer sus posibilidades económicas y culturales.
Las autoridades responsables de aquel acontecimiento no dudaron de la importante de los nuevos elementos arquitectónicos que se levantarían para celebrar la Exposición. Se eligió una zona degradada al Este de la ciudad, que se bautizó con el nombre de Parque de las Naciones.

Hasta entonces, estos terrenos, ubicados junto al río Tajo, pertenecían al municipio de Loures y conformaban una zona industrial en clara decadencia. Representaban simbólicamente un país que necesitaba una rápida transición a los nuevos tiempos. Allí nació un espacio que albergaría la Exposición del 98 y que rendiría un homenaje a los océanos, precisamente en Portugal, el país de los navegantes y los descubridores.

Exposición de los océanos
De hecho, el motivo de la Exposición fue ‘Los océanos: un patrimonio para el futuro’. Diez millones de personas pasaron por el recinto de la Exposición para asistir a sus eventos culturales y conocer los distintos pabellones, entre los que destacaron el Atlántico y el Oceanario, uno de los más grandes de Europa que aún hoy se puede visitar. De hecho, muchas instalaciones construidas en 1992 siguen operativas para otros usos.

En el proyecto de esta Expo no podía faltar una infraestructura de transporte que diera servicio a los visitantes y, después, conectara esta nueva zona con el centro histórico de Lisboa.
No sólo para unir lo que ha quedado de la Expo sino también los nuevos barrios residenciales y zonas empresariales que se crearon en el entorno del recinto de la Exposición.

El proyecto de Santiago Calatrava se basa en una inmensa cubierta de 78 metros de alto y 238 de longitud

Lisboa crecía hacia su vertiente más oriental y se hizo necesario reforzar el sistema de transportes. Por otro lado, el Ayuntamiento de Lisboa quería aprovechar la ocasión para dar un impulso al transporte, ampliar las redes de Metro, ferrocarril y autobuses y, de paso, concentrar todo el tráfico del área oriental, la zona donde se levantó la Expo, bajo una gran infraestructura que simbolizara el paso de Portugal al siglo XXI y que asombrara, a propios y extraños, por su colosal diseño arquitectónico.

Espacio integral
La estación de Oriente ocupa una superficie en planta de 67.800 m cuadrados, de los que 12.000 están dedicados a la zona ferroviaria con líneas locales, regionales e internacionales. El resto se divide entre el centro comercial, varias avenidas, Metro, aparcamientos y el intercambiador de autobuses. En total, contando la superficie de sus seis plantas, la estación suma 158.700 metros cuadrados (59.600 dedicados a actividades y servicios ferroviarios).
El peso total de sus estructuras metálicas es de 4.800 toneladas. Además del magnífico edificio de Calatrava, la estación alberga una interesante colección de pinturas y esculturas de diferentes artistas como Sean Scully, Antonio Ségui, Yayou Kussuma y Arthur Boyd.

Proyección internacional
Santiago Calatrava es uno de los arquitectos españoles con más proyección internacional. Nació en Benimamet, Valencia, en 1951. Estudió arquitectura en la universidad de Valencia y, posteriormente, ingeniería civil en Zurich. Posee siete doctorados ‘honoris causa’ de universidades españolas, británicas, holandesas y norteamericanas. Es precisamente su doble formación como arquitecto e ingeniero lo que determina la concepción de los diseños de Calatrava, en cuyas obras se muestra un planteamiento de carácter mecánico que confiere a sus diseños una conformación racionalista combinada con claridad geométrica y una constante simetría.