Antequera: Los romanos tenían razón
 


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Para que los romanos ya la llamaran la antigua (Antikaria), mucho tuvieron que admirar la población de Antequera, ciudad malagueña que esconde dólmenes megalíticos, 24 iglesias, seis conventos de clausura, una alcazaba, varios museos y un interesante entorno natural en el Parque de El Torcal.
   
Texto: Carlos Martí
 

Hay ciudades llamadas a jugar un papel de encrucijada en la Historia, de ejes por donde recalan unos y otros dejando su particular huella. Y son estos mismos enclavamientos históricos los que ahora son también puntos de referencia en la ampliación y mejora de los sistemas de transporte del siglo XXI.

Los romanos la bautizaron con el nombre de Antikaria (la antigua) e hicieron de este enclave el lugar para enviar a Roma trigo y aceite

Si la localidad malagueña de Antequera muestra con orgullo sus referentes a un pasado histórico rico en patrimonio, lo hace ahora igualmente con su enseña de futuro: la estación de tren de Santa Ana en la línea de alta velocidad Córdoba-Málaga. Ya los romanos descubrieron la importancia de este enclave entre la meseta y la costa andaluza. Y los romanos no se solían equivocar cuando se trataba de buscar asentamientos.

Antigua para los antiguos
Con su flamante Centro de Interpretación, cuya inauguración está prevista para el año 2008, Antequera contará con un lugar donde exponer y mostrar sus hallazgos megalíticos, objetos encontrados en el interior de los tres dólmenes que se pueden visitar en los alrededores del pueblo.
Menga, Viera y El Romeral son los nombres de estas tres construcciones megalíticas (siglo V antes de Cristo), uno de los mejores conjuntos de Europa de este período prehistórico.

Así comienza una visita por Antequera que, a su vez, es también un recorrido por la Historia, porque el patrimonio cultural de la ciudad toca casi todos los estilos y épocas.
Entrar en Antequera es hacerlo en un típico pueblo blanco andaluz, que domina las tierras del valle del Guadalhorce y que desparrama sus barrios bajo la sombra de una fortaleza elevada sobre un cerro.

El efebo más bello
Aquí los romanos no pasaron de largo. En Antequera descubrieron un buen lugar para crear un asentamiento desde donde enviaban aceite y trigo a Roma, la capital del Imperio.

Para ver, comer, dormir…
La Peña de los enamorados arrastra una romántica leyenda, pero lo curioso de ella es su forma: parece una cara tumbada sobre la línea del horizonte con su frente, nariz, barbilla… Un buen lugar para ver este efecto visual es el dólmen de Menga.

Más de cincuenta edificios monumentales dan cuenta del patrimonio histórico-artístico de Antequera

La porra antequerana es un plato imprescindible. Se trata de una variación del gazpacho, que en otras comarcas se denomina salmorejo. Consistente receta a base de pan, ajo, aceite, pimiento y tomate.
Una casa solariega del siglo XVIII acoge el hotel Casa del Conde de Pinofiel. Una buena opción para alojarse en el corazón urbano de Antequera (www.hotelpinofiel.com).