Lleva unos meses de gira por España interpretando ‘Filomena Marturano’ y ahora llega a Madrid. ¿Le pone nerviosa pisar nuevamente un escenario madrileño?
Espero que todos los días el teatro La Latina, que dirige mi gran amiga Lina Morgan, se venga abajo porque es una obra maravillosa, bien escrita, dirigida e interpretada, pero tengo que reconocer que Madrid me pone muy nerviosa, porque parece que uno está más encorsetado.

¿Qué paralelismos personales tiene con la protagonista Filomena Marturano?
Yo creo entre un actor y su personaje no debe haber ningún paralelismo. A mí lo que me gusta de mi vida es que yo soy una mujer de mesa camilla, por decirlo de alguna manera. Es decir, una mujer de mi casa que me gusta ir a la compra y estar en casa, para después, sobre el escenario, poder ser una gran mujer, y eso es lo que me pasa con Filomena Marturano, que es una gran mujer. Ya me gustaría a mí tener esa fuerza que tiene ella y ser tan luchadora y tan auténtica. Pero en lo que sí tengo cierto paralelismo con ella es en que Filomena ha sufrido tanto en la vida que no puede llorar. Ahora, eso yo soy capaz de comprenderlo perfectamente.
“Lo difícil no es llegar, sino mantenerse. Supongo que se llega luchando y yo soy una gran luchadora tanto en mi vida, como en mi profesión”
Usted no se queda corta en cuanto a mujer luchadora…
Filomena es así de verdad, una luchadora contra las adversidades de la vida. Yo también lucho, pero no soy tan auténtica como ella.
¿Lo hace por algo especial?
Me trae suerte o, al menos, eso creo.
