El arquitecto y urbanista, Secundino Zuazo Ugalde, nació en Bilbao en el año 1887. Sus estudios los realizó en Madrid y es allí donde ha dejado la mayor, y más importante, realización de sus trabajos, aunque su legado arquitectónico ha quedado también en Teruel, Granada, Córdoba, Bilbao, Zaragoza y San Sebastián. Como urbanista destacan sus proyectos de prolongación de La Castellana y del Plan Comarcal de Madrid.
La Biblioteca Nacional, que custodia el legado de Zuazo, gracias a la donación realizada por los herederos, le ha rendido homenaje recientemente con una exposición compuesta por 83 planos y 10 cuadernos con dibujos, entre otros documentos, para mostrar el desarrollo urbanístico del Madrid de los años 30 del siglo XX.
Eje de la Castellana
Secundino Zuazo es el creador del Eje de la Castellana con la ampliación hacia el norte del paseo por los terrenos que entonces ocupaba el Hipódromo Real y, sobre todo, del gran proyecto de los Nuevos Ministerios, incluyendo la conexión subterránea de ferrocarril entre Atocha y el norte, nudo de comunicación que los madrileños bautizaron como el 'Tubo de la Risa'.
Madrid era entonces ciudad cerrada sobre sí misma, colapsada e incomunicada. El Madrid moderno nació con la II República y fue obra de dos visionarios: Secundino Zuazo e Indalecio Prieto, ministro de Obras Públicas, siendo presidente del Gobierno, Manuel Azaña.
Los Nuevos Ministerios y el túnel Atocha Chamartín fueron proyectos de este arquitecto y urbanista que, junto al ministro Indalecio Prieto, planificaron el Madrid del futuro
La apertura hacia el norte, estructurada mediante el sistema viario y ferroviario promovido por Indalecio Prieto se configuraba como la operación más trascendente de las definidas en España hasta el momento. ¿Por qué la ciudad no se expandió hacia el Este en 1930, si el Norte estaba copado por terrenos pertenecientes a la realeza? Hubiera sido más lógico y sencillo, y habría incorporado el río a la ciudad, como ha sucedido en otras capitales europeas.
La respuesta estaba en que las tierras cercanas a la cuenca del Manzanares eran olorosas y arcillosas, y desplazarse hacia la sierra era topográficamente más beneficioso porque había terrenos ventilados y verdes. Así nacería el ‘gran Madrid’.
El 'Gran Madrid'
El Madrid del futuro tenía que dar respuesta a los cambios que imponía la ‘modernidad’. Aunque la influencia del pensamiento moderno llegó a España con cierto retraso con respecto a la evolución vivida en los países europeos, Zuazo había viajado por Centro Europa y, especialmente en Holanda, asumido muchos de los planteamientos racionalistas y funcionales. Además, en Madrid se dieron ciertas circunstancias que permitieron la puesta en practica de los conceptos desarrollados por el ‘planeamiento moderno’.
La planificación realizada por Secundino Zuazo para el 'Gran Madrid' respondía a las exigencias definidas por ese llamado planeamiento moderno.

La creación del gran complejo administrativo de los Nuevos Ministerios contribuyó a reforzar la directriz septentrional del crecimiento urbano, determinado por la apertura de la denominada prolongación del paseo de la Castellana.
La nueva prolongación, en el eje directriz norte-sur de la expansión, había sido buscada desde principios de siglo. Ahora se establecía, a su vez, como la dirección del enlace ferroviario subterráneo, que conectaba las compañías de Mediodía con las del Norte, y conseguía así la descentralización de la ciudad.
Salvo la de origen y la de Zaragoza, todas las estaciones del ‘Caminreal’ fueron diseño de Zuazo, caracterizadas por utilizar materiales y formas de la arquitectura rural de la zona
Por otra parte, la formación como urbanista de Zuazo le permite proyectar sus obras en sintonía con la fisonomía de la ciudad y, en Madrid, plantea un desarrollo concretado sobre cuatro operaciones: la creación de un enlace ferroviario subterráneo que, atravesando Madrid, uniría las líneas del norte con las del sur, acabando así con la discontinuidad que la ciudad presentaba; la prolongación del paseo de la Castellana, cerrada hasta el momento por la existencia del Hipódromo Real; la construcción de un conjunto destinado a edificios ministeriales, que inicialmente se planteó en ladrillo, y la expansión territorial de la ciudad.
