1: Comprar cerámica
La cerámica granadina se conoce con el nombre de Fajalauza y se puede comprar en las tiendas del barrio del Albaicín.
Para adquirir trabajos de taracea, piezas de marquetería de madera, marroquinería, juegos de té o prendas de cuero la mejor opción es la Alcaicería, un antiguo mercado árabe junto a la catedral, que ahora es un renovado zoco formado por varias calles llenas de tiendas.
2: Acodarse en las barras del Realejo
El Realejo es el antiguo barrio judío de Granada y uno de los epicentros del tapeo. Su punto más caliente es el Campo del Príncipe, una plaza con más de una docena de bares, restaurantes y tabernas donde se puede degustar tablas de quesos, chipirones, habas fritas con jamón, embutidos o caracoles, entre otras muchas delicias.
3: Recorrer Sierra Nevada
Sierra Nevada está a unos 40 km de la ciudad de Granada y su ‘techo’ es el pico Mulhacén, con sus 3.481 m.
En el macizo de Sierra Nevada existen cerca de 60 especies vegetales exclusivas, además de una gran variedad animal. Aquí viven 15 tipos de mariposas y 37 variedades de coleópteros endémicas. Los amantes del esquí tienen ella una de las estaciones más importantes de España.

4: Tomar el aperitivo en el Paseo de los Tristes
El paseo de Los Tristes, que discurre en paralelo al río Darro en una estrecha vaguada, separa el barrio del Albaicín y la Alhambra. A lo largo del paseo se instalan numerosas terrazas ideales para tomar el aperitivo a mediodía y una cena ligera, y una primera copa a primera hora de la noche.
5: Asistir a una zambra
Una de las cuevas más populares es la de María ‘La Canastera’, el lugar donde vivió esta popular bailaora y que ahora es un museo a su memoria donde se apilan objetos, fotos y recuerdos desde principios del siglo XX, cuando estas cuevas eran el hogar de muchas familias granadinas. Por las noches se organizan espectáculos de flamenco y fiestas gitanas o zambras.
Desde la Alhambra hasta el Albaicín, Sacromonte o Realejo, Granada es un canto a los sentidos
Alhambra, atracción sensual
“La Alhambra es una mole musulmana en medio de un país cristiano”. Así definió el escritor Washington Irving la ‘fortaleza roja’ granadina cuando llegó a la ciudad en 1829. Es el monumento más visitado de Europa y una de las expresiones artísticas de la cultura árabe mejor conservada. Se divide en cuatro áreas: la alcazaba o zona militar, la medina, los palacios nazaríes y el Generalife.
Los palacios son el ‘plato fuerte’ del recinto de la Alhambra, una consecución de salas, fuentes y patios que resumen toda la esencia del arte nazarí. Pasear por sus jardines es todo un placer para los sentidos.
(Información: Tel. 902 22 44 60 y www.alhambratickets.com).
