El nuevo corazón ferroviario de Europa
 


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Tras la unificación alemana y el traslado de la capital a Berlín, esta ciudad es el escaparate que el país germano muestra al mundo. Una urbe moderna y pujante que, desde hace cuatro meses, disfruta de la estación de ferrocarril más importante de Europa. Todo un prodigio de ingeniería y diseño arquitectónico.
   
Texto: Carlos Martí
 

En 1989 se produjo un acontecimiento que conmovió el mapa europeo trazado a finales de la Segunda Guerra Mundial. Hasta esa fecha y durante 45 años, el Viejo Continente mostraba en su perfil geopolítico una cicatriz que lo recorría de norte a sur en el centro de su corazón. Era el llamado muro o telón de acero, una frontera que separaba los dos bloques políticos y económicos que dominaban el mundo.
En este contexto, la ciudad de Berlín suponía la mayor paradoja. Situada en la antigua República Democrática de Alemania, parte de la ciudad dependía de Alemania occidental (la República Federal de Alemania), mientras que la otra parte hablaba ruso y seguía los mandatos de Moscú. Un muro dividía la ciudad y a sus ciudadanos. Fue en ese año 1989 cuando se derribó el muro, desaparecieron los ‘bloques’ y las dos Alemanias se reunifican en un solo país.

La capitalidad de la resurgida nación alemana regresó a su ciudad más importante: Berlín. Desde entonces, la capital alemana ha hecho desaparecer diferencias entre lo que fueron los sectores Este y Oeste, y ha vivido una profunda remodelación social, económica y urbanística.

El nuevo Berlín
Con su actuales 3’4 millones de habitantes, Berlín es hoy la ciudad más activa de Alemania y un centro neurálgico de transporte no sólo a nivel interno, sino también en el ámbito europeo, ya que la capital alemana es uno de los ejes transnacionales que vinculan los paises del Este de Europa con las naciones occidentales.
Desde 1989 las necesidades de transporte berlinesas han crecido al mismo ritmo que su pujante economía. De ahí que a principios de 1992 se comenzara a gestar el diseño y construcción de una estación de ferrocarril que diera respuesta a este nuevo panorama. Fue en aquel año cuando expertos ingenieros y arquitectos empezaron a trabajar en un proyecto que vio la luz hace cuatro meses: la flamante estación Central de Berlín o Berlin Hauptbahnhof, el eje ferroviario más importante de Europa.
La inauguración de la nueva estación, en el mes de mayo de 2006, no pudo tener un escenario mejor: la celebración en Alemania de la Copa del Mundo de Fútbol. También su situación hace de la nueva estación un reclamo arquitectónico integrado en la ciudad, pues está cerca del edificio del Reichtag, de la Puerta de Branderburgo y de la Postdamerplatz.

La estación está situada en el centro de la ciudad, allí donde se alzaba un tramo del infame ‘muro de Berlín’

En la estación Central de Berlín todas las magnitudes son descomunales. Su presupuesto total, que estaba calculado en 700 millones de euros, ascendió finalmente a casi 900 millones, destinados a 70.000 metros cuadrados de superficie repartidos en cinco plantas.

Un sueño trtuncado
La nueva estación Central de Berlín, que aglutina todo el tráfico tanto regional como de larga distancia, ancla su historia mucho más allá de los años 90 del siglo XX. Fue en 1871 cuando se inauguró en la capital alemana la estación de Lehrter, junto al río Spree, para concentrar todo el tráfico de trenes entre Berlín y las ciudades de Hamburgo, Hannover y Bremen, entre otras, convirtiéndose así en el más importante eje ferroviaro alemán Este-Oeste.
Esta estación, de trazas clásicas y renacentistas, vería incrementado su volumen en 1882 con un nuevo intercambiador debido a la ampliación de la red local de trenes que conectaban los diferentes barrios de la ciudad.

La estación Lehrter fue bautizada en aquel entonces como ‘el palacio de las estaciones’. A ello contribuía su espectacular fachada de estilo neo-renacentista francés, cubierta por azulejos esmaltados, y las dimensiones del edificio. Sin embargo, tras dos Guerras Mundiales y la partición de Berlín en dos sectores en 1945, la estación de Lehrter fue cayendo en desuso, hasta el punto de ser cerrada y derribada en 1959.
Berlín pasaba por sus años más oscuros y las redes ferroviarias de la ciudad quedaron dispersas y condicionadas a la peculiar situación geográfica y política de la urbe.

La estación Central de Berlín en cifras
- Materiales usados: 500.000 metros cúbicos de hormigón y 85.000 toneladas de acero.
- Área de suelo total: 70.000 metros cuadrados.
- Área comercial total: 15.000 metros cuadrados.
- Plazas de aparcamiento: 900.
- Trenes diarios: 1.600.
- Usuarios diarios estimados: 300.000.
- Escaleras mecánicas: 54.
- Ascensores: 43.
- Ascensores panorámicos: 6.
- Techo solar: 2.700 metros cuadrados.
- Placas solares: 1.250.
- Longitud del vestíbulo (eje Norte-Sur): 160 m.
- Longitud del vestíbulo (eje Este-Oeste): 321 m.
- Altura del arco principal: 46 m.
- Mangueras anti incendio: 2.000 m.
- Extintores: 9.000.
- Cañerías: 12 km.
- Techo (en total): 40.000 metros cuadrados.
- Paredes (en total): 40.000 metros cuadrados.
- Suelo de piedra natural: 45.000 metros cuadrados.

En 1991, la recién unificada Alemania necesitaba una nueva estación más grande y emblemática

Una ciudad-comercio
La estación Central de Berlín es más que una terminal de trenes. Ofrece una amplia zona comercial, cuyos datos más significativos aportan:

15.000 metros cuadrados de área comercial.
Las tiendas se salen del estricto horario alemán y permanecen abiertas más allá de las 20 h.
Se sitúan en los niveles -1, 0 y 1.
La estación dispone de tiendas, cafés y restaurantes de todos los estilos y ofertas gastronómicas.
Hay locales comerciales (entre 20 y 500 metros cuadrados) en alquiler para una gran variedad de servicios, desde alquiler de coches hasta peluquerías.
La explotación de la zona comercial depende de Deustche Bahn, entidad que gestiona unas 5.400 estaciones de ferrocarril.
Al situarse en el centro de la ciudad, la nueva estación es el centro comercial al que acuden muchos de los 3’4 millones de berlineses.