La construcción de la línea férrea del tren Transiberiano duró 13 años de extenuante trabajo en unos parajes majestuosos pero igualmente inhóspitos y desolados. En julio de 1904 se puso en marcha el trayecto de 9.438 kilómetros de este tren que recorre la distancia más larga del mundo a través de la antigua Unión Soviética, uniendo Moscú con Vladivostok, en la costa del Pacífico.
La construcción del Transiberiano comenzó en 1891 por iniciativa del conde Sergei Yulyevich Witte, (1849-1915), ministro de Finanzas de la época, pero el primer antecedente se remonta al año 1836, fecha en la que se abrió el que sería su primer tramo, bajo el mandato del Zar Nicolás I, quien ordenó construir las primeras 14 millas para enlazar su palacio ubicado en Pushkin con Pavlovsk, y más tarde con la ciudad de San Petersburgo.
Pero el verdadero impulsor del tren Transiberiano fue el Zar Alejandro III quién, en 1886, dio su bendición al proyecto con el objetivo de desarrollar el área de Los Urales y enviar tropas a la zona fronteriza de Amur, siempre amenazada por China.
El verdadero impulsor del tren Transiberiano fue el Zar Alejandro III quién, en 1886, dio su bendición al proyecto con el objetivo de desarrollar el área de Los Urales
A pesar de la costosa inversión que suponía iniciar un proyecto de semejante envergadura, las obras de construcción comenzaron en 1891, y se realizaron en varias etapas según los tramos de territorio. La línea quedó completada en 1916, después de un esfuerzo titánico y una inversión enorme para la época.

La mano de obra para la construcción del Transiberiano estaba constituida sobre todo por los convictos de la Isla Sajalín y por soldados rusos. A las dificultades orográficas se unieron el pillaje de los bandidos que atacaban las cuadrillas de la obra, que además sufrían plagas de fiebre bubónica, una terrible tasa de suicidios entre los obreros, y para colmo, los tigres de Manchuria que acechaban en el último tramo de la línea entre las localidades de Jabarovsk y Vladivostok.
El Transiberiano
por Neruda
Pablo Neruda recorrió estas estepas de Siberia en el Transiberiano, plasmando sus impresiones en un largo poema del que se pueden
extraer estas estrofas:
Adelante, tren siberiano,
tu voluntad tranquila
casi da vuelta al globo!
Extensión, ancha tierra, recorriéndote,
resbalando en el tren días y días,
amé tus latitudes esteparias,
tus cultivos, tus pueblos, tus usinas,
tus hombres reduciéndote a substancia
y tu otoño infinito que me cubría de oro
mientras el tren vencía la luz y la distancia!
Desde ahora te llevaré en mis ojos,
Siberia, madre
amarilla, inabarcable primavera futura!
