Ánimo San Sebastián que viene enseguida Europa...
 


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La llamada 'Y Vasca' ferroviaria, en su antena que mira a Francia por el histórico -casi sesquicentenario- paso del Bidasoa tiene reservadas grandes novedades a la plaza ferroviaria de San Sebastián-Donostia, cuya cubierta es la única reliquia conservada en España con la marca Eiffel.
   
Texto: Gonzalo Garcival
 

En 'Líneas' del pasado mayo se informaba de lo que se espera del acuerdo entre el Ministerio de Fomento y Adif con el Gobierno Vasco respecto a la integración de la Alta Velocidad en la capital guipuzcoana, con independencia de las obras ya en curso, presupuestadas en casi un millón de euros, para reformas y renovación de la histórica estación del Norte (Líneas del Tren, núm. 327), finalizando el decenio de 1980, cuando una suerte de ‘eiffel-manía’ se propagaba por la red ferroviaria española, el arquitecto José Antonio Pruneda tuvo que poner firmes a los indocumentados que veían el sello del gran ingeniero del hierro en cualquier estructura metálica que tuviera por lo menos un siglo de antigüedad.

No había que buscar tres pies al gato: la única obra con denominación de origen (1881) Talleres Eiffel que perduraba en nuestro país -pues antes sí había habido otras- era y es la marquesina que cubre la estación de San Sebastián-Norte. Ése es, si no el exclusivo, el primer galardón de una terminal de sobresaliente papel en la historia ibérica del Ferrocarril.

Geltoki, dicho en vasco
La crónica social y sentimental de esta estación (geltoki, si dicho en lengua vasca) se presenta repleta de cortejos reales, de ilustres visitantes extranjeros camino de París o de Madrid, de infinitos personajes de historias reales o ficticias, que escriben muy diversos autores, desde el Bécquer de la puesta en servicio de la Línea en todo su recorrido hasta el donostiarra Pío Baroja pasando por Benito Pérez Galdós y otros numerosos literatos del XIX.

La única obra con denominación de origen (1881) Talleres Eiffel que perduraba en España era y es la marquesina que cubre la estación de San Sebastián

El ingeniero ferroviario y gentilhombre real, Manuel María Arrillaga, en su libro sobre los viajes y cacerías de Alfonso XIII, registra mucho desplazamientos de la Familia Real a San Sebastián /Donostia siguiendo una tradición que arranca del momento en que el Rey consorte (de Isabel II) Francisco de Asís preside la ceremonia inaugural de la línea, acontecimiento histórico del que Auguste Muriel dejó una pomposa foto.

Ribereña del mar
Establecimientos ferroviarios ribereños del mar tales como el de San Sebastián tienen siempre un sabor peculiar, incluido el salitre ambiente o el vuelo de las gaviotas, pero éste -por su encaje en un escenario natural
de asombrosa belleza- está dotado de superiores atractivos, que ocioso es resaltar aquí, porque el viajero puede apreciarlos por sí mismo.

Plenamente recuperados sus primores antiguos, la terminal férrea donostiarra, europea por tantos modos y motivos, está de sobra à la page del ideal que Ramiro de Maeztu formulaba en el primer tercio del siglo XX: "(...) Y por lo que respecta a una obra más general, la de estimular en Europa la curiosidad hacia España, cosa de que tanto se beneficiaría San Sebastián, ya he indicado que nuestras grandes compañías de ferrocarriles se hallan dispuestas a cooperar en la obra, moral y materialmente. Sólo falta saber estimularlas". Pues ya lo vemos: la estación San Sebastián-Donostia está hoy lo bastante estimulada.