Estación Terminal de Retiro, Buenos Aires, Argentina: La vieja dama quiere lucir de nuevo
 


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A sus 90 años, la estación Retiro de Buenos Aires, quiere recuperar el esplendor perdido con una rehabilitación integral para ser de nuevo un símbolo de la ciudad. Los bonaerenses volverán a disfrutar de este espacio arquitectónico de trazas clásicas y aires británicos.
   
Texto: Carlos Martí
 

Fue a principios del siglo XX cuando las autoridades argentinas son conscientes de la necesidad de construir una gran estación de ferrocarriles en la capital del país, Buenos Aires. En aquellos primeros años del siglo pasado, Argentina vivía momentos de cambio. Miles de emigrantes llegaban dispuestos a comenzar una nueva vida en la ciudad porteña o en alguna de las vastas regiones de la nación suramericana. Decenas de empresas extranjeras comenzaban a explotar los recursos naturales del país y tanto el crecimiento económico como el demográfico demandaban nuevas y mejores infraestructuras de transporte. El tren, una vez más, se mostraba como el medio más eficaz para conectar Buenos Aires con otras provincias. Allí donde llegaba el ferrocarril se incrementaban las posibilidades de crecimiento económico y de estabilidad social.

Su coste, en 1915, se calculó en cerca de dos millones de libras esterlinas de la época

En el año 1905 se comienza a dar forma al proyecto de una nueva estación en Buenos Aires que vendría a sustituir a una terminal ubicada en un pequeño edificio que, a todas luces, se había quedado pequeño. El encargo de construir la nueva estación, que debía ser más grande y emblemática, recayó en el arquitecto Eustace Lauriston Conder, a cuyo equipo se sumarían después sus colegas Roger Conde, Frances Farmer, Sydney G. Follet y el ingeniero Reginal Reynolds.

Primera piedra
Cuando se colocó la primera piedra de la nueva estación, White Todd, presidente de la compañía inglesa Buenos Aires and San Fernando Railway Company, afirmó solemnemente que "este edificio tendrá todas las comodidades posibles y será el primero de su género en toda América del Sur y tal vez del mundo". Y no era para menos.

El proyecto era colosal y marcaría un hito en la construcción de terminales ferroviarias en la primera década del siglo XX. Además, a los pocos años de comenzar las obras, el proyecto pasó a manos de la compañía Ferrocarril Central Argentino, cuyos responsables decidieron no reparar en gastos y mejorar un edificio que ya de por sí resultaba espectacular.

Vestíbulo de Buenos Aires
51.000 pasajeros pasan a diario por las instalaciones de la estación Retiro de Buenos Aires.
La estación es cabecera de los ramales eléctricos:
- Retiro-Tigre (100 trenes ascendentes y 100 descendentes).
- Retiro-José León Suárez (79 trenes ascendentes y 80 descendentes).
- Retiro-Bartolomé Mitre (54 trenes ascendentes y 55 descendentes).

El gran vestíbulo, presidido por un enorme reloj colgante, era el lugar por el que transitaban los viajeros

Además, de esta estación salen tres servicios semanales de trenes de larga distancia:
- Retiro-Rosario-Santa Fe.
- Retiro-Córdoba.
- Retiro-Tucumán.

Acciones para recuperar la estación
Casi todos los espacios de la estación de Retiro serán objeto de restauración. Estas son las actuaciones más importantes:

- Mantener la autenticidad de la fachada principal restituyendo los elementos deteriorados por el tiempo.

- El acceso de vehículos del pórtico principal se reorganizará para uso exclusivo de los peatones. En este espacio se colocarán nuevas ventanas para que entre más luz y se abrirán locales comerciales.

- En el interior se repondrán los elementos históricos y se adaptarán a las nuevas tecnologías. Se resituarán en un lateral los locales que ahora se sitúan en el centro del vestíbulo.