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Don Miguel de Unamuno, consejero de
ferrocarriles y escritor adicto al tren
 


cortesía de FreeFind
 
 
   
 
¿Sabrán los actores Michael Douglas y su espectacular esposa Catherine Zeta-Jones la anécdota que Miguel de Unamuno recoge acerca de la espléndida finca que poseen en Mallorca, otrora propiedad del archiduque Luis Salvador de Austria? En despiece la contamos. Dicha historieta, de predicado ferroviario, aparece en ‘Andanzas y visiones españolas’ (1920), libro que junto a otros tres, recopilando sus impresiones y notas de viaje, se incluye en el VI tomo de sus Obras Completas.
   
Texto: Gonzalo Garcival
 

Entramos en el año del 70 aniversario de la muerte, en su amada Salamanca, de Miguel de Unamuno, huelga decir una de las figuras descollantes del pensamiento y la literatura española del Siglo XX. Y un ‘enganchado’ a la forma ferroviaria de viajar con más extensa y explícita fe escrita de esa adicción. Cosa bien visible en los títulos que conforman estos últimos volúmenes editados -entre finales de 2004 y comienzos de 2005- en la Biblioteca Castro, por la Fundación José Antonio de Castro, toda vez que también el número VII contiene materiales de interés, quién lo duda, para una ¿ideal, potencial, ilusoria? ‘Biblioteca del Ferrocarril en la Literatura Española’, en la que las ediciones integrales de la Fundación citada son una fuente imprescindible cara a una posible empresa antologista como la apuntada.

Consejero de ferrocarriles
Al hecho de frecuentar mucho el tren, tanto como viajero como creador literario, hay que yuxtaponer en la biografía del eximio rector de la Universidad salmanticense su condición de consejero -o ‘administrador’, según decían entonces- de la Compañía del Ferrocarril de Salamanca a la Frontera de Portugal, en cuyos anuarios figura -desde al menos 1904- entre otros nombres españoles y portugueses: Pinto da Silva, D’Almeida Oteiro, Sánchez Ventura, De Nó García... o, dicho queda, Miguel de Unamuno Jugo. Todavía en el ejercicio de 1926, don Miguel sigue presente en aquel Consejo de Administración.

   
 
Estación de Lisboa, en 1935, junto a Wenceslao Fernández Flórez
   
 
   
 

Tal casualidad no creo yo que motivara la elección de su nombre para designar el ‘tren diurno de calidad’ que, a mediados de 1994, puso Renfe-Largo Recorrido en servicio en el itinerario Barcelona-Bilbao-Irún-Valladolid-Salamanca.

A don Miguel de Unamuno le servían los trenes para levantar acta literaria de los paisajes y paisanajes de España

A don Miguel de Unamuno le servían los trenes para levantar acta literaria de los paisajes y paisanajes de lo que hoy llamamos, con innecesaria redundancia, la ‘España plural’, pero también como refugio para la inspiración poética. Varios de sus poemas están datados durante sus desplazamientos; por ejemplo, los sonetos "O cruz u oro! (“en el tren, de Pancorbo a Burgos, 20 de septiembre 1910”) y ‘Ni mártir ni verdugo’ ("en el tren, entre Burgos y Valladolid, 20 de septiembre 1910", la breve composición ‘Se va mirando el río...’ ("en el tren, en Guipúzcoa, 18 de septiembre, 1930"); la composición ‘Renacer durmiendo en el campo’ ("en el tren de Plasencia a Salamanca, 29 de marzo,1910").

   
       
 
   
 
Manuscrito del poeta Vicente Wenceslao Querol, que escribía versos en albaranes y estadillos
   
       
 

La otra titulada ‘En el tren’, fechada en septiembre de 1908; o el otro recorrido lírico por la vieja Castilla de sus amores: "Otra vez en el tren; fluyen los campos, / viene tierra y se va (...) Ay, mi Castilla junto al tren que pasa / los surcos de rastrojos que desfilan (...)". En este reducido muestrario no hemos de olvidar el acendrado soneto ‘Medina la del Campo’: "En la del campo secular Medina / (...) velan el sol con su humareda sucia / turbando el sueño de Isabel los trenes (...)", pieza que, ilustrada con un espléndido dibujo de Carlos Sáenz de Tejada, abre la antología ‘El Tren en la Poesía’ editada por la primitiva revista de Renfe ‘Trenes’ en 1956.