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Estación Central de Milán, una joven
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En su 70 cumpleaños, la Estación Central de Milán se somete a un proceso integral de rehabilitación para seguir a la cabeza de las grandes terminales europeas, un lugar que siempre ha ocupado gracias a la monumentalidad de su edificio y a la grandiosidad de su decoración neoclásica. |
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Texto: Carlos Martí |
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Tenía que ser majestuosa e impresionar a sus visitantes. Debía ser también uno de los edificios más imponentes de la ciudad y uno de sus referentes sociales y arquitectónicos. Sería, en resumen, la fachada que la nueva Italia ofrecía al mundo recién inaugurado, el nuevo siglo XX, la época de la luz, la razón y los avances en el terreno del transporte de personas y mercancías en una Europa que vivía un relativo período de paz y prosperidad.
En aquella Europa de principios de siglo, las ciudades -quizás más que los propios Estados- competían entre sí para captar la atención de los inversores y convertirse en importantes ejes económico-financieros. Esta pugna entre las principales poblaciones europeas se acentuaba especialmente en Italia, un país todavía joven donde el poder político y mercantil, antes de la reunificación, había residido en las pequeñas ciudades-estado. Y Milán era, sin duda, la más poderosa y competitiva de todas las urbes italianas.
Ciudad estratégica
Italia no posee ni hierro ni carbón, dos elementos claves para proponer un proyecto ferroviario en el siglo XIX. Sin embargo, los gobernantes del norte italiano supieron pronto de la importancia de unir por ferrocarril las principales ciudades y crear una red de transporte de mercancías y viajeros por toda la región. Antes de la reunificación italiana, Milán estuvo en manos españolas, francesas (aquí se coronó rey de Italia a Napoleón) y, especialmente, austríacas. Fueron estos últimos, dueños de la ciudad entre 1814 y 1859, quienes decidieron dotar a Milán de un centro ferroviario para conectarla con otras localidades del norte italiano y de Europa Central.

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Stacchini aplicó conceptos de estilos tan diversos como el 'liberty' o el 'art decó', aunque concibió un edificio de aire neoclásico |
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Así, levantaron la estación Porta Nuova (1849) para la línea Milán-Monza y la llamada en aquel entonces Estación Central (1864) para la conexión Milán-Venecia, cuya primera piedra fue colocada bajo el poder austriaco, pero se inauguró cuando la ciudad ya pertenecía al reino de Italia. Esta última estación, desaparecida a principios del siglo XX, se conoció posteriormente como la ‘Vecchia Centrale’ (la Vieja Estación), el lugar donde en 1880 arribó a la ciudad Garibaldi, todo un símbolo histórico del nacionalismo italiano.
Un lavado de cara integral
Tras 70 años de vida, ha llegado el momento de recuperar el esplendor arquitectónico de la Estación Central de Milán y dotarla de las últimas tecnologías en transporte ferroviario.
Las obras de rehabilitación de la estación, que han comenzado hace unos meses, van a afectar a casi todos sus espacios y elementos. Los trabajos se realizan bajo tres parámetros: mejora de la accesibilidad y la movilidad, reposicionando los principales servicios de atención al viajero, mayor comodidad para los clientes y una restauración arquitectónica que respetará integralmente la estructura y la decoración original del año 1931, pero que también aplicará las nuevas tecnologías (está previsto limpiar los mármoles para que recuperen su estado primitivo).
La estación de Milán debía ser colosal, la más espectacular y grandiosa de Europa, una demostración de poderío
El proyecto de rehabilitación, cuyo presupuesto es de 104 millones de euros, pretende también ‘abrir’ la estación a la ciudad e integrarla de una manera más armónica con su entorno urbano. Entre otras intervenciones, se eliminarán buena parte de las antiguas tiendas del interior de la estación, se peatonalizará la Galería de las Carrozas (actualmente alberga la parada de taxis) y se modernizarán las taquillas remozando los espacios dedicados al viajero. También está previsto mejorar la iluminación interna, los accesos a la red metropolitana y los sistemas de aviso e información tanto sonoros, como visuales.

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