Las relaciones y los entornos laborales, la presión del trabajo, el exceso de tareas, la limitación del tiempo… Trabajar en una empresa comporta la aceptación de unas condiciones que no siempre son las óptimas para desarrollar todas nuestras capacidades, realizar con buen nivel nuestras tareas y ser capaces de participar de manera positiva y activa en el conjunto de la organización.
Numerosos expertos en relaciones laborales han constatado que las situaciones donde el trabajador vive al límite de la obsesión por su trabajo y al borde de la decepción no son excepcionales, sino más corrientes de lo que parece.
El gran binomio
Trabajo y vida privada. El gran binomio alrededor del cual giran nuestras vidas, o como dice el aforismo “trabajar para vivir o vivir para trabajar”. En realidad, éste es un debate tan antiguo como son las primeras estructuras organizativas en torno a la actividad comercial; es decir, tan viejo como la misma actividad del trabajo. Pero hoy, nuestras sociedades son más complejas y los roles que ocupamos tanto en la vida laboral como en la familiar están cambiando a gran velocidad.
Aunque no en todos los países desarrollados la conciliación de lo laboral con lo personal sigue los mismos ritmos (en Japón, por ejemplo, se vive otro momento muy diferente al de hoy en Europa), lo cierto es que existen tendencias que promueven, en términos generales, la mejora en la calidad de vida y un reparto del tiempo vital más equilibrado entre nuestra necesidad de desarrollo en el espacio laboral, lo que nos permite un aspecto de la realización personal, y las exigencias propias de la vida familiar o, en todo caso, la necesidad de una ordenación lógica del tiempo de ocio que todo trabajador tiene.

Muchas horas delante del ordenador
no siempre se traducen en más trabajo o en una mayor eficiencia en la gestión

Algunos definen la solución con una ecuación muy sencilla: trabajar menos, pero trabajar mejor.
Esto quiere decir, muy especialmente en el caso de España si atendemos a los datos oficiales, que no siempre se logran los índices deseables de producción. Índice que, por cierto, en España es uno de los más bajos de la Unión Europea, a pesar de ser, paradójicamente, uno de los países donde más horas se trabajan.
Ideas innovadoras
En una visión moderna y actual de la gestión de empresas, la eficacia y el compromiso de los empleados no se ‘mide’ por la cantidad de horas que se pasa sentado frente a su ordenador o puesto de trabajo.
La gestión del conocimiento, las nuevas tecnologías que permiten trabajar on line (teletrabajo), los mayores grados de especialización, la adaptación a las necesidades del mercado, la formación continua o la flexibilidad en los horarios son sólo algunos factores que están haciendo cambiar la relación laboral empresa-empleado, así como las delimitaciones entre tiempo de trabajo y tiempo privado.