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 Serenidad en la escalada y en el trabajo
En la práctica del alpinismo no puedes dejarte llevar por el miedo y los errores están desterrados. Este deporte de máxima exigencia es la afición de nuestro compañero Jesús Vallés, jefe de estación de la localidad oscense de Sabiñánigo.
Texto: C. de la Cruz

La escalada es, sin duda, uno de los deportes más apasionantes, arriesgados y exigentes. Jesús Vallés, actualmente jefe de Estación en Sabiñánigo (Huesca) tiene un currículum que, si bien él califica de “normal”, resulta más que digno. Jesús ha escalado todos los picos de más de 3.000 m de la Península Ibérica, 11 cumbres de más de 4.000 m en Los Alpes y el Pico Bolívar en Venezuela con 5.007 m de altura. Su próxima expedición será, este verano, a la cumbre boliviana del Huayna Potosí: 6.088 m.
El mérito de Jesús Vallés es hacer compatible esta experiencia en la escalada con su trabajo habitual como jefe de estación de Sabiñánigo desde 1985. Nacido en 1956, entró en Renfe en el año 1974 y ha trabajado en una treintena de estaciones en diferentes cometidos como paquetería, puesto de mando, circulación, etc. El interés por la escalada se le cruzó en la vida cuando tenía sólo 14 años, “me enganchó el ambiente de camaradería y confianza total que impregna esta actividad”, reconoce Jesús.


“Este deporte me ha beneficiado para el desempeño profesional. El alpinismo, en especial cuando se practica en solitario, es una disciplina rigurosa”

En su etapa juvenil, realizó varias rutas de las calificadas como E.D. (extremadamente difíciles) como las escaladas pirenaicas de Tozal de Mallo, la cara norte de Marboré, el espolón norte del Ossau o la cara este de la gran aguja de Ansabére. Jesús comenta que “en los días previos a una escalada comprometida, la sensación dominante suele ser el miedo, miedo a ser atrapado por un alud, a las dificultades de la pared que vas a escalar, a quedarte sin fuerzas. Pero finalmente, cuando decides comenzar, tienes que concentrarte en superar todos los obstáculos”. Sin dudarlo, cuando se le pregunta sobre su mayor objetivo en la escalada, responde que su “montaña soñada” es la pared norte del Eiger, todo un reto y una asignatura pendiente en su carrera como escalador.

 
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