Il Sole 24 Ore se hace eco de las acusaciones de la Autoridad de Vigilancia de los Contratos Públicos que considera que la alta velocidad italiana ha experimentado un aumento de precio totalmente injustificado, debido principalmente a la carencia de proyecto.
Por ejemplo, el trayecto Roma-Nápoles ha pasado de costar 2.095 millones de euros iniciales hasta 4.463 millones en la última previsión, que se realizó en octubre pasado. Algo similar ha ocurrido en la línea que unirá Bolonia y Florencia, cuyo presupuesto se ha movido de 1.053 millones, el 15 de octubre de 1991 a 4.189 millones, a los que podrían tener que añadirse 700 más.
