Pintura ‘colectiva’ y Ferroviaria
 


cortesía de FreeFind
 
 
   
Texto: Gonzalo Garcival
 

Para cuando, allá por el primer tercio del siglo XIX, aparece el Ferrocarril sobre nuestro planeta, el Arte ya tenía un rodaje de milenios. Y lo que el Ferrocarril vino a tributar al Arte –desde el cuadro pre-impresionista de William Turner ‘Lluvia, vapor y velocidad en el Great Western’ hasta la pintura de ahora mismo- son su plasticidad, su corporeidad, su dinamismo. Aceptado universalmente este fenómeno, Renfe
-vía su Dirección de Comunicación, Marca y Publicidad- acaba de prestar un impagable servicio a la cultura española, y no sólo a la ferroviaria, con la edición de ‘El Tren en la Pintura Española’, un estudio que en sus 213 páginas da cuenta y razón de lo que representa la larga, intensa y cálida relación del oficio pictórico inspirado en el Ferrocarril.

Lo mejor desde 1851
En suma, revisita histórica, razonada y ordenada de una temática más que destacable en el opus global de los mejores artistas plásticos desde 1851, año en que se data la primera referencia la ferrocarril en un cuadro. Es en el cuadro del toledano Domingo Gallego y Álvarez titulado ‘El Monasterio de El Escorial’ donde aparece una locomotora -en maqueta miniaturizada- pintada por un artista español. El afloramiento de la pieza, depositada en el Palacio Real de Aranjuez, echó por tierra la creencia de que el pionero en ese terreno era Jenaro Pérez Villaamil con su ‘Inauguración del Ferrocarril de Langreo por la Reina María Cristina’, en 1852.

Un estudio que da cuenta y razón de la relación del oficio pictórico y el ferrocarril

La primera ocasión en que los españoles pudieron ver una representación gráfica de los caminos de hierro fue en el ‘Semanario Pintoresco Español’ (fundado y dirigido por Ramón de Mesonero Romanos) en 1836, un año antes de echar a rodar el más madrugador de los ferrocarriles del mundo hispánico, en Cuba (La Habana-Bejucal-Güines). Se trataba de media docena de xilografías, de procedencia inglesa, que ilustraban un artículo sobre el novísimo modo de transporte que aún tardaría en llegar a España (Barcelona-Mataró, 1848). No tenemos constancia, por otra parte, de que algún pintor llevara al lienzo los primeros pasos del citado Ferrocarril o del Tren de la Fresa (Madrid-Aranjuez,

Fijar y ordenar
Un mérito que añadir al trabajo realizado por María D. Herrero y sus colaboradores Irene Martínez Cortés y Alberto Macía Martín es fijar y ordenar una enorme cantidad de cuadros de variadísima progenie y a veces de ardua localización. Cada pieza se acompaña de una ficha informativa sobre autor y obra. Así se centra una pinacoteca que, en buena medida, disfrutaron los lectores de la revista Vía Libre durante una veintena de años a través de su sección ‘El Ferrocarril en la Pintura’, allí de alcance internacional.