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La
Alemania nazi diseñó un ferrocarril de dimensiones
desconocidas hasta entonces |
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Un
megaproyecto para unir por tren las principales capitales
europeas
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En
su época de expansión en Europa, la Alemania
nazi concibió un sistema ferroviario que, tomando
Berlín como centro, comunicara las más importantes
ciudades europeas invadidas, y que dio lugar a un proyecto
de superferrocarril de dimensiones gigantescas.
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Ángel
Maestro
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La
red ferroviaria europea de ancho 1.435 mm y la rusa con
1.520 mm, cada una con sus particularidades, respondían
y responden perfectamente a las necesidades de explotación
normales, de forma tan obvia que resulta superfluo extenderse
sobre ese punto. Sin embargo, para los proyectos de la
Alemania nazi en plena expansión, y siendo algo
inherente a la misma el gigantismo en las infraestructuras,
era necesario desarrollar algo inédito, no sólo
por la grandeza o perspectiva estética, sino que
permitiera incrementar hasta magnitudes no ya del ferrocarril,
sino propias de los grandes transatlánticos, la
capacidad de transporte y de carga. Con estas premisas,
el ancho de vía de 1.435 mm era claramente inutilizable
para ese nuevo concepto de ferrocarril, incluso el gran
ancho de vía de Brunel de 2.133 mm era reivindicado
tantos años más tarde para cumplir con las
nuevas condiciones, pero resultaba insuficiente.
Dimensiones
colosales
En base a los estudios realizados en años anteriores,
el 22 de julio de 1942 se presentó el proyecto
del superferrocarril, según el cual el ancho de
vía debería estar entre 2.500 mm y 4.000
mm, ¡de dos metros y medio a cuatro metros! aunque
la mayoría de los estudios se refieren a un ancho
de vía de tres metros. El gálibo debería
tener siete metros de alto, por seis de ancho; el peso
del carril sería de 94 kg/m.
Según las previsiones nacionalsocialistas, el territorio
europeo que llegaría a estar bajo su dominio como
potencia continental, se estimaba que tendría una
extensión de unos siete millones de km cuadrados,
la nueva concepción del ferrocarril necesario serviría
al transporte, al comercio, a los desplazamientos de poblaciones,
con un modelo similar al concepto que las potencias marítimas
utilizaban para la navegación.
Los
antecedentes sociopolíticos
El expansionismo de la Alemania nazi durante sus años
victoriosos de la II Guerra Mundial, cuando todavía
sus éxitos en la campaña de Rusia no hacían
pensar en la gigantesca debacle a que conduciría
a gran parte de Europa, proyectó para sus necesidades
un concepto nuevo del ferrocarril, que superaba varios
de sus conceptos originales y considerados durante años
como normales, variables sólo por el lógico
perfeccionamiento de la técnica acorde con la innovación
y el desarrollo tecnológico.
El crecimiento de la Alemania nacionalsocialista con el
éxito de la blitzkrieg, o guerra relámpago,
hizo que una grandísima parte de Europa continental
quedase sujeta a su férula, y acorde con su peculiar
concepción geopolítica y estratégica
contemplase la expansión hacia las inmensas regiones
euroasiáticas como desarrollo forzoso de su lebensraun,
o espacio vital.
La invasión de la antigua Unión Soviética,
que llevó la guerra a dimensiones hasta entonces
desconocidas, resultaba un factor indiscutible. En esas
dimensiones de superficies de proporciones gigantescas,
unidas a otras causas que no vienen al caso como el feroz
racismo antieslavo de los ideólogos del nacional-socialismo,
radicaría el fracaso e inicio de la derrota.
Sin embargo, durante los años de triunfo de la
Alemania nazi, en donde aún resultaba factible
el concepto de un Imperio euroasíatico, como sería
el soviético, y al margen de la ideología
nacional socialista, las leyes de la geopolítica
imponían que la Gran Alemania como
ellos la denominaban, había de ser una potencia
continental, a diferencia de lo que era el Imperio Británico
o los Estados Unidos, potencias marítimas.

Ya
habían desaparecido Chequia, Polonia. Las enormes
extensiones de la Rusia europea quedarían divididas
en tres grandes Comisariados
Esas enormes extensiones territoriales inmersas en el
continente necesitaban imperiosamente del ferrocarril
como medio básico de transporte y de unión
entre capitales y ciudades pertenecientes a naciones diversas,
unas independientes, otras anexionadas, pero todas ellas
teniendo a Berlín como centro de la nueva Europa,
Europa fundamentalmente continental y no marítima.
El proyectado imperio habría de tener dentro de
las fronteras del muy ampliado territorio alemán
una población de 130 millones de habitantes, de
los cuales 90 millones, corresponderían a la nueva
gran Ucrania supeditada a Alemania, con un total de 363
millones de europeos dependientes de la Gran Alemania,
frente a 130 millones de habitantes de Estados Unidos
en aquella época. Para ello, y a pesar de la acelerada
construcción de autopistas, dentro de las fronteras
germanas, el ferrocarril resultaba imprescindible.
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Salas
de cine, restaurantes, salones; toda la comodidad
y las dimensiones de los grandes transatlánticos
se llevaron al superferrocarril, que no llegó
a materializarse, pero sí a proyectarse
en toda su extensión
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El
mapa ferroviario proyectado
En el diseño del nuevo mapa ferroviario, las líneas
que habrían de construirse con el ancho de vía
gigante estaban proyectadas de forma primordial hacia
Oriente, pues hacia el Este de Europa y las fronteras
asiáticas era hacia donde la Alemania nazi consideraba
habría de dirigirse el nuevo imperio. Lo que la
conquista del Oeste significó para la expansión
de Estados Unidos durante el siglo XIX, lo significaría
la conquista del Este comoexpansión natural para
Alemania.
En aquel momento, lo que son las actuales Chequia y Eslovaquia,
así como Polonia habían desaparecido como
Estados independientes, sustituidos por Protectorados
de la Alemania nacionalsocialista. Bajo el nuevo imperio,
la exUnión Soviética habría
sido desmembrada y gran parte de la Rusia europea, Ucrania,
y las actuales repúblicas del Caúcaso, formarían
tres grandes zonas denominadas Comisariados.
Hacia el Oeste se proyectaron líneas que uniesen
Berlín con París, llegando hasta Brest en
el Atlántico; al Sur, hasta Marsella, en el Mediterráneo,
y también hacia el Sur, hasta Roma. Las principales
ciudades alemanas quedarían unidas por el superferrocarril
con Berlín, entre otras, Hamburgo, Leipzig, Nürenberg,
Munich; y de la antigua Austria, anexionada ya al territorio
alemán, Viena y Linz. Desde Viena iría también
a Trieste y desde allí a Roma.
No obstante, la extensión fundamental del nuevo
superferrocarril habría de dirigirse hasta los
inmensos territorios del Este. Así una gran línea
partiría de Berlín a Breslau (hoy Wroclaw,
Polonia), Lemberg (ahora Lvov), Kiev y Jarkov, las tres
en Ucrania, hasta Stalingrado (hoy Volgogrado, Rusia).
En Kiev se bifurcaría una línea pasando
por Poltawa, Rostov a Bakú en el Mar Caspio, con
un ramal de Kiev hasta Odesa, en el Mar Negro.
Otra gran línea uniría importantes capitales
europeas, ya que iría de Berlín a Praga,
Budapest, Belgrado, Bucarest, hasta Estambul ,en Turquía.
Desde Breslau (hoy Wroclaw) saldría otra línea
a Varsovia, y desde Varsovia hasta Minsk (hoy capital
de Bielorrusia), y en Misnsk se bifurcaría una
línea a Leningrado (hoy recuperado su antiguo nombre
de San Petesburgo), y otra a Moscú, y desde Moscú
a Kazán.
A final de 1942 y principios del 43, la tendencia de la
guerra cambió y marcó el inicio del final
de la Alemania nazi. La pérdida de territorios
por las derrotas en el frente del Este, y el fracaso del
último intento, saldado con la derrota de Kursk
Orel, en la mayor batalla de blindados de la historia,
motivaron que los ejércitos alemanes ya no recuperasen
la iniciativa hasta la derrota final. Así el colosal
proyecto ferroviario fue relegado al olvido, pero aunque
no llegó a pasar del estado de proyecto, representa
algo significativo y poco conocido en la historia del
ferrocarril.
Material
y velocidad
Para tan descomunal ferrocarril se proyectó un
material de tracción y remolcado de proporciones
similares y desconocidas hasta la fecha. Las nuevas locomotoras
que destinadas a remolcar los supertrenes, tenían
un gálibo tan gigantesco que superaban muy considerablemente
el de las enormes locomotoras norteamericanas Mallet,
aún siendo éstas de proporciones inusuales
en Europa.
En el proyecto, que en 1942 tenía una velocidad
proyectada para los diferentes tipos de 250 km/h, se planteó
una amplia variedad de máquinas para remolcar trenes
de viajeros junto a los grandes constructores alemanes.
El abanico abarcaba locomotoras de vapor clásicas
de máquina alternativa, pero con la última
tecnología, locomotoras de turbina de vapor, turboeléctricas,
diésel-electricas y diésel-hidráulicas.
En general los proyectos presentados no rebasaban las
35 toneladas de peso por eje, peso similar al admitido
hoy en las grandes compañías de Estados
Unidos.

Uno
de los salones
Por lo que se refiere al material remolcado, los coches
eran también gigantescos y destinados a distintas
actividades que incluían una sala de cine, un gran
restaurante, o enormes salones para el uso de los viajeros.
Como referencia un coche de viajeros tipo, de dos bogies
de cuatro ejes, tenía una longitud de 415
metros y capacidad para 480 personas.
Por lo que se refiere a los vagones de carga, se diseñaron
de ocho ejes o de 12. El de ocho, tenía una tara
de 70 Tm y una carga de 210 Tm. El peso total era de 280
Tm y la longitud de cada vehículo 18 metros.
Por lo que se refiere a los vagones de carga de 12 ejes,
su tara era 100 Tm, con una carga de 320 Tm. Peso total:
420 Tm. Este tipo de vagón cuando se destinaba
a cargas líquidas tenía una capacidad de
320 m cúbicos.
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El
material y sus dimensiones |
Otras
experiencias de gran ancho |
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